Precio de la Gasolina

20/09/2026 · Actualizado a las 16:00

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Mecánico revisando el motor de un coche en el taller para reducir el consumo de combustible

Coche con muchos kilómetros: cómo afecta al consumo y qué revisar para gastar menos

Publicado el 11/09/2026

El consumo de un coche no es estático a lo largo de su vida útil. Con el paso de los años y los kilómetros, diversos componentes del sistema de alimentación, encendido y escape van degradándose. En muchos casos el conductor no nota un cambio brusco, sino un deterioro gradual que puede sumar un 10-25% de consumo extra respecto al original sin que ningún testigo del cuadro se encienda. La buena noticia: muchos de estos problemas son baratos de resolver.

Los inyectores sucios: el problema más frecuente en gasolina

Los inyectores son los responsables de pulverizar el combustible en la cámara de combustión en partículas muy finas. Con el paso del tiempo, los depósitos de carbono que genera la combustión se van acumulando en la boquilla del inyector, alterando el patrón de pulverización. Un inyector sucio inyecta el combustible de forma menos eficiente: gotas más grandes no se queman completamente, aumentando el consumo.

Los síntomas incluyen un consumo elevado, ligeras vibraciones en ralentí y un tacto algo "torpe" en las aceleraciones. Las soluciones van del aditivo limpiador (un producto que se añade al depósito, 15-30 €, con resultados variables) a la limpieza por ultrasonidos en taller (150-400 €) o la sustitución de inyectores (300-800 €).

La sonda lambda: el regulador que envejece

La sonda lambda mide la concentración de oxígeno en los gases de escape y envía esa información a la ECU, que ajusta la mezcla aire-combustible para mantener la combustión estequiométrica (la proporción ideal de 14,7:1). Una sonda envejecida responde más lentamente o da lecturas desviadas, lo que puede provocar que la ECU envíe una mezcla demasiado rica (más combustible del necesario) de forma crónica.

El resultado: más consumo, a veces humo negro y mayor emisión de CO. La sonda lambda tiene una vida útil de entre 80.000 y 120.000 km. Su sustitución cuesta entre 80 y 250 € incluida la mano de obra, y en muchos casos resuelve problemas de consumo que el conductor atribuía al "desgaste normal" del motor.

Las bujías (solo gasolina): el encendido que se deteriora

Las bujías son las responsables de la chispa que inicia la combustión. Con el uso, los electrodos se desgastan y la distancia entre ellos aumenta, lo que requiere un voltaje mayor para generar la chispa. Cuando el sistema de encendido no puede mantener ese voltaje de forma consistente, se producen fallos de encendido (misfire): parte del combustible no se quema, se expulsa sin quemar por el escape y se traduce en consumo extra y mayor contaminación.

Las bujías estándar se cambian cada 30.000-40.000 km. Las de iridio o platino aguantan 60.000-100.000 km. Un juego de bujías para un motor de 4 cilindros cuesta entre 20 y 80 € en materiales, más la mano de obra (30-60 minutos). Es una de las reparaciones con mejor relación coste-beneficio en consumo.

Los frenos que arrastran: el ladrón silencioso

Los discos de freno deformados o las pastillas que no se retraen completamente tras la frenada generan un rozamiento continuo aunque el conductor no esté pisando el pedal. Ese rozamiento requiere que el motor trabaje algo más para mantener la velocidad: se traduce en consumo extra y en calentamiento excesivo de las ruedas afectadas.

Los síntomas incluyen calor en la llanta o el neumático tras un rodaje normal, una ligera tendencia del coche a tirar hacia un lado o la sensación de que el coche no rueda libre cuando sueltas el acelerador. Una revisión de frenos (20-30 € en mano de obra) puede detectar este problema rápidamente.

Lo que no tiene solución barata

El desgaste de los aros de pistón y los asientos de válvulas lleva a un consumo de aceite elevado y a pérdidas de compresión en los cilindros. Estos problemas no tienen solución sencilla: requieren una rectificación o reconstrucción del motor, lo que generalmente cuesta más que el valor residual del coche afectado. En ese punto, la decisión más económica suele ser cambiar de coche.

Para lo que sí puedes controlar, empieza por lo básico: bujías, filtro de aire y aceite con la viscosidad recomendada. Y para controlar el precio del combustible que le echas, compara en preciodelagasolina.es las gasolineras de tu zona antes de cada repostaje.

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